A Joey no le gustaba la oscuridad, pero amaba el cielo aterciopelado de la noche, tardes de invierno, cuando el tramontano barrió el aire de su aliento helado y brillo de las estrellas hasta que brillaron y brillante. Tenía predilección por la luna: amaba
Newsletter
Suscribite para recibir novedades y ofertas exclusivas
Accede a tu cuenta